Pero no ha podido ser, la 2009/10 no ha dado más de sí. Es esta una de las muchas rehalas con las que acabada la temporada me quedo, otro año más, con ganas de acompañar y así poder ver trabajar y admirar su buen hacer en la sierra. ¡Cuántas asignaturas pendientes para el próximo curso venatorio!
Rehala de Calixto Barba y Rafa Muñoz, divisa azul y collarín de la cencerra amarillo.
Un amigo y magnifico fotógrafo, Alfonso Roldán, tuvo la suerte de acompañar a Juani este año en Las Erillas. Colaborador de la revista Cazadores y crack de la fotografía, a Alfonso no le importa armarse de valor más de un día y con su equipo a la espalda tronchar monte junto a perros y perreros en busca de una imagen espectacular. Buen tipo, Alfonso.
Las cadenas de casualidades son así, y me explico. Un buen día, charlando con Alvarito Barba de como tenía el fin de semana de monterías, le volví a comentar lo de entrar con Juani. Me animó e insistió en que debía estar muy atento a un perro llamado El Cari. Según me comentaba orgulloso, era capaz de echar una pepa al suelo, pues fuerte y ágil se lanzaba directo al pescuezo. Eso no me lo podía perder, pensé.
En Los Cabezos tuve la oportunidad de disfrutar viendo montear a los de Calixto Barba y Rafa Muñoz.
En Los Cabezos, casi finiquitando la temporada, Calixto me habló de una fotografía. La calificaba de única, como así lo es. En ella, uno de sus perros, inconfundible por su divisa azul con collarín de la cencerra amarilla, en un tremendo escorzo se lanza mordiendo el brazuelo de una chota que en su huida salta elevándose tres metros. En fin, maravillosa y complicadísima de captar. Qué fino estuvo Alfonso en Las Erillas, mancha donde la tomó.
Al poco y por medio de esas ondas del "radio macuto" que tiene el monte, y por la que todo se sabe, llega a mí la triste y lamentable noticia de que a Calixto Barba y a Rafa Muñoz le han asesinado un perro monteando. Que aun sigan pasando estas cosas, me parece increíble. Desgraciadamente son varios los valientes que nos han dejado durante la temporada de ésta denunciable forma.
Al tiempo, e intentando hacerme con tan preciada imagen, me entero que el protagonista de la foto, un valiente blanco como una patena, había sido el protagonista de tan terrible desgracia. Un disparo asesino, que no montero, se había llevado a El Cari. Lamentablemente un negro final para el, que como sus compañeros en perreras y sueltas, nos levantan, persiguen y laten marranos y venaos para nuestro disfrute desde las posturas.
El Cari no podrá hacer más de las suyas. Impresionante la imagen tomada por Alfonso Roldán.