REHALA

"Rehala" nace con la idea de dar auge en la red a un mundo tan autentico y tan bonito como es el de la REHALA de monteria. Por medio de este blog se pretende dar a conocer a todo aficionado al mundo de la caza y los perros,las rehalas que monteria tras monteria realizan esa labor tan poco valorada pero tan imprescindible en nuestras agrestes sierras.

UNA REHALA

No hay verdadera montería sin perros. Cuando se montea de verdad, es decir, con todos los elementos que el caso requiere, y entre ellos, y en lugar preeminente, varias rehalas punteras, éstas lo van diciendo todo. Lo van diciendo todo al que sabe escuchar, que no es fácil. Si sabe escuchar, aunque le haya tocado un puesto en que, por mala suerte, no haya tenido vista sobre el terreno, se habrá podido dar perfecta cuenta -siempre y cuando los perros sean de calidad- de todo cuanto ha sucedido en el día. Desde la hora en que se soltó hasta en la que se terminó la batida:de si ha habido interés o no, de si se ha tirado bien o mal, de si la caza ha corrido en dirección que convenía, de si se ha vuelto o de si no ha salido. En fin, de todo se habrá enterado y bien poco será lo que le puedan contar los que han tenido la suerte de presenciar el conjunto.

Veinte Años de Caza Mayor. Conde de Yebes.

EL PERRO DE REHALA

El buen perro de rehala, sea cualquiera su clase, desde el puro podenco envelado y peliduro al de padres desconocidos y tipo inverosímil -que los dos pueden ser de punta-, requiere, entre otras, las siguientes características principales: fuerza, coraje,perseverancia, vientos y dicha. A cuál de ellas mas importantes, y si no las reúne es un perro incompleto.

Veinte Años de Caza Mayor. Conde de Yebes.

lunes, 22 de marzo de 2010

Choza Redonda (Obejo, Córdoba)

Cuando ya tenía todos los chismes guardados, lo último que se me pasaba por la cabeza es que me avisaran a estas alturas para montear. Me llamó mi amigo Grego para echar un manchón en lo suyo. Choza se encuentra dentro del perímetro marcado por la Administración como "zona Auyeszky", estando obligado a dar una batida, ampliando la posible fecha aun habiéndose puesto punto y final a la temporada montera.

Tito, Emilio Holgado, Pepe Sáez, Juan Cabello y Antonio Crespo en la junta de Choza Redonda.

Se había echado de menos esta montería durante la ya pasada campaña montera, y cuando Grego me comentó el plan me hizo una tremenda ilusión el que contara conmigo para tal sarao. Se montarían poquitos puestos y prácticamente la mayoría gente joven, buenos aficionados y con ganas de pasar un buen día entre amigos, para más inri en un lugar tan agradable como lo es Choza Redonda, en las mismas afueras de Córdoba y dando cara al embalse de San Rafael de Navallana. Se montearía con dos rehalas, la de Diego García Courtoy y la de Manolo Pérez.

Pepillo Fragonetas, perrero de Diego García Courtoy, junto a sus perros.

Cristóbal quedó en recogerme a las ocho y media en la puerta de mi casa, iríamos juntos al puesto. Antes de llegar paramos en La Lancha a tomar café. Allí, saludamos a una importante cuadrilla de amigos que también iban al mismo enreo. Había más de uno que acumulaba pocas horas de sueño, y es que la noche previa en el Baratillo de la Plaza de Toros de Córdoba se alargó más de la cuenta. Menos mal que supe retirarme a tiempo.

Pepe Millán, Manolo Pérez y Prosineski, charlando con Pepillo antes de rezar.

Tras callejear y criticar la que han liado las parcelas y las antiestéticas urbanizaciones en Alcolea llegamos a la puerta de La Tierna, por donde se accede a Choza Redonda. A poca distancia de carril, el lugar de la junta: La vieja cantera. Allí mucha cara conocida, gente joven en su mayoría y buenos aficionados. Los camiones de las dos rehalas junto al carril, estábamos todos.

Cristóbal y José Ignacio. Buenos aficionados nos juntamos en Choza Redonda.

Saboreando una copita de anís charlamos unos y otros mientras esperábamos a Faillo, hermano de Grego, que había ido con Prosineski, perrero de Manolo Pérez, a enseñarle su suelta. A Pepillo Fragonetas poco hubo que enseñarle de Choza, dudo que exista un rodal de la zona que no haya trasteado alguna vez con sus valientes.

José Ignacio, Prosineski y Pepillo. ¿Qué estarían tramando los tres?

Inmaculada, madre de Grego y Faillo, fue la encarga de dirigir el rezo. Al finalizar, los postores fueron leyendo en voz alta sus armadas. Cristóbal y yo iríamos al cierre con Bajondillo (Vadohondillo), justo por debajo del cortijo y cubriendo una de las huidas de la mancha. Grego fue nuestro postor, quién mejor que él para alertarnos de las vereas de la postura.

Momento del rezo en Choza Redonda.

El puesto, en un cruce de caminos, era bastante cerrado pero bonito y emocionante. El tiro debía ser al salto del carril, con la tensión que conlleva. Las vistas una maravilla. Por bajo, imponente con tanta agua acumulada, el pantano de San Rafael de Navallana y tras él los cerros de El Cotillo, Nava del Moro y Las Morras. El campo estaba precioso, el día encapotado, unas pequeñas gotas refrescando la mañana y las distintas tonalidades de verdes coloreaban un paisaje de pintura.

Preciosas las vistas desde el número 2 de Bajondillo.

La suelta no se hizo esperar, al poco rato sentimos las voces de Pepillo Fragonetas y de José Ignacio, que por un día cambio el rifle y el catre para acompañar a Pepillo en su faena. Gran aficionado y mejor amigo José Ignacio. Manolo hijo, como en otras muchas ocasiones, rompió monte con sus perros junto al bueno de Prosineski. Otro gran tío Manolo.

Solitario, magnífico atravesao ligero de la rehala de Manolo Pérez.

Cada rehala llevaría una mano distinta, siendo la de Diego García Courtoy la encargada de empujar los marranos hacia nuestro cierre pero, según me comento Grego, no llegarían a dar cara a nuestra armada. Se darían la vuelta antes. Lástima, me quedé con las ganas de ver trabajar a los podencos y cruzaos de collar negro y collarín de la cencerra amarillo.

Rambo, fuerte y valiente este atravesao de la rehala de Diego García Courtoy.

Una ladra nos puso en alerta, venia de cabeza hacia nosotros. Los latidos secos del valiente se nos metían encima y con más oído que intuición sentimos la corrida del marrano. Cristóbal, atento lo esperaba por donde creímos podía saltar, pero fue a pasar unos metros más abajo, justo por donde volcaba el morretón que dominábamos. Por un momento pensamos que se iba, pero el disparo seco del puesto vecino y el gruñir de los perros delataron el acertado desenlace del lance. Poca cosa más, únicamente una cierva con su chota que corrieron hacia los espeso de Bajondillo (Vadohondillo).

Podencos y cruzaos constituyen la rehala de Diego Garcia Courtoy.

Tiros se sintieron, no como otros años, pero es que no se podía comparar este manchón con la montería habitual. Al final media docena de marranos en la casa y alguno más que se falló. Pronto estábamos todos en el cortijo. Pepillo y Prosineski no tardaron en recoger y por una vez llegaron a la par que los demás. Precisamente junto a ambos nos sentamos unos cuantos aficionados al mundo de la rehala, disfrutando de lo lindo mientras escuchamos sus anécdotas y demás historietas montunas. Vaya dos personajes.

Con un sonriente José Ignacio contento por el buen día monteando junto a Pepillo.

La comida estuvo sensacional, un tapeo magnifico y después una mesa con ensaladas, pechugas en escabeche y un cocido tremendo. De postre un buffet de tartas de los que nunca gusta dejarse una sin probar, yo no lo hice. Había que elegir entre el calor de la chimenea o las maravillosas vistas desde la piscina, difícil elección. En un lugar o en otro fuimos haciendo corrillos de aficionados y amigos, charlando y disfrutando de un lugar único como lo es Choza Redonda.

Guti, José Ignacio y Manolo charlando con el pantano de Navallana de fondo.

La cosa se alargó, y es que no podía ser de otra manera. Grego y Faillo, guitarra en mano, animaron al personal. Entre cantes y bailes se prolongó el día hasta después de media noche. Los locos del campo y los perros preferimos seguir a lo nuestro. El rato que echamos José Ignacio, Manolo y yo en el porche de Choza fue de los que gustan: rehalas, perreros, encastes,...En fin, lo que nos apasiona.

Mero, Manuel, Faillo, José María y Borjita. Buenos y jóvenes aficionados.

Nos costó salir de allí, como de costumbre se estaba demasiado a gusto. La hospitalidad y cariño de Inmaculada, la maestría gitana de Faillo con la guitarra y las ocurrencias musicales de Gregorio, provocaron que el día del manchón en Choza Redonda fuera, de nuevo, inolvidable. Gracias amigos.

Foto para el recuerdo en Choza Redonda.

1 comentario:

  1. Pepillo gran perrero de inconfunible voz en el campo,buen cazador,genial amigo,fenomenal padre y mejor abuelo.un abrazo para todos los conocidos y amigos de la monteria y un beso muy grande para mi padre(pepillo furgonetas)

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