REHALA

REHALA

Por medio de este blog se pretende dar a conocer a todo aficionado al mundo de la caza y los perros,las rehalas que montería tras montería realizan esa labor tan poco valorada pero tan imprescindible en nuestras agrestes sierras.

UNA REHALA

UNA REHALA

No hay verdadera montería sin perros. Cuando se montea de verdad, es decir, con todos los elementos que el caso requiere, y entre ellos, y en lugar preeminente, varias rehalas punteras, éstas lo van diciendo todo. Lo van diciendo todo al que sabe escuchar, que no es fácil. Si sabe escuchar, aunque le haya tocado un puesto en que, por mala suerte, no haya tenido vista sobre el terreno, se habrá podido dar perfecta cuenta -siempre y cuando los perros sean de calidad- de todo cuanto ha sucedido en el día. Desde la hora en que se soltó hasta en la que se terminó la batida: de si ha habido interés o no, de si se ha tirado bien o mal, de si la caza ha corrido en dirección que convenía, de si se ha vuelto o de si no ha salido. En fin, de todo se habrá enterado y bien poco será lo que le puedan contar los que han tenido la suerte de presenciar el conjunto.

Veinte Años de Caza Mayor. Conde de Yebes.

EL PERRO DE REHALA

EL PERRO DE REHALA

El buen perro de rehala, sea cualquiera su clase, desde el puro podenco envelado y peliduro al de padres desconocidos y tipo inverosímil -que los dos pueden ser de punta-, requiere, entre otras, las siguientes características principales: fuerza, coraje, perseverancia, vientos y dicha. A cuál de ellas mas importantes, y si no las reúne es un perro incompleto.

Veinte Años de Caza Mayor. Conde de Yebes.

martes, 4 de enero de 2011

Campo Alto (Villaviciosa de Córdoba, Córdoba)

Todos tenemos una serie de fincas, que al preguntarnos por nuestras favoritas o preferidas nos vienen rápido a la cabeza. Campo Alto es una de ellas, y es que son innumerables los encantos que tiene. No son muchos los que la conocen y eso que queda muy cerquita de Córdoba, concretamente en las inmediaciones de El Vacar. Hecho, que por otro lado, tiene sus pros y sus contras pero, indudablemente una finca de estas características a menos de media hora de la capital cordobesa es todo un lujo.

Tarjeta del puesto.

Un buen amigo y colega de la carrera, Nino, gestor de la finca, nos espera en el carril de entrada al cortijo. Tras los cariñosos saludos nos hace entrega de nuestra postura: El número 5 de las Querencias. Después del puestazo que disfrutamos el año pasado cobrando un par de marranas, la ilusión con la que mi padre y yo volvíamos era tremenda. En esta ocasión se daba la otra mancha y el día, al igual que la temporada anterior, iba a ser inmejorable.

Vista general de los aledaños del cortijo antes de salir las armadas.

Bastantes caras conocidas entre los monteros y buenas rehalas las convocadas para montear las mancha de Las Querencias y el Caballón de Valfrío. Tras poner el cuerpo a punto con unas migas en torno al chimeneón del salón se dio paso al rezo que continuo con la salida de las armadas. El hecho de encontrarse aparcados los coches por armadas facilitó la compleja tarea de movilizar tanto vehículo.

Antes de partir: Las instrucciones y el rezo.

Montando la armada ya se sentían los disparos de los cierres y los nervios de los compañeros de armada delataban las ganas de llegar a los puestos. Nuestro puesto, en una pequeña vaguada por bajo del carril, bastante limpia y poblada de chaparros. A ambos flancos unos morretes de monte que encendieron las esperanzas de que los cochinos cruzaran de uno a otro.

Los pelibastos de D. Ricardo Torres y D. Fernando López no faltaron.

Poco tiempo pasó desde que descargamos los trastos del coche y sentimos las primeras carreras de reses. En seguida, un grupo de ciervas se nos metió encima. Buena señal, la verea de la vaguada la tomaban bien. A lo lejos, sentimos la suelta, al instante los punteros de la rehala de Sánchez Ramade (collar y collarín de la cencerra verde claro) daban cara por el morrete derecho. Magnífica rehala la capitaneada por Gitanillo.

En el número 5 de las Querencias.

Aproximándose Rubén, con sus podencos aligerados en paternero con collar verde, una ladra en la volcá. Un marrano se vuelve y no da cara a nuestro puesto. Al paso charlamos con el de Lora del Río que, con ánimo, encara lo sucio de nuestro puesto en busca de echarnos algún cochino, pero no hubo suerte, no se vio mucho marrano por nuestra armada.

Los punteros de Sanchéz Ramade fueron los primeros en dar cara a nuestro puesto.

Las reses se seguían moviendo, pero ningún venao de categoría, como los que luego veríamos en el cemento, dio cara por nuestro puesto. A pesar de ello, el buen trabajo de los perros y la corrida de tanta res nos tuvieron en tensión toda la mañana. Este año a pesar de que se vieron y se tiraron muchos cochinos, por nuestra postura no dieron la cara los joios.

D. Rafael Borland cobró este buen navajero, a su izquierda su hijo Joaquín que difrutó monteando con sus borlanes.

De vuelta en el cortijo, las caras de satisfacción delataban el buen resultado que luego se certificaría con un tapete de reses de autentica categoría. Los afortunados contaban emocionados los lances provocando que aumentará el run run entre el personal, y es que las dos primeras filas de venados fueron un autentico espectáculo, siendo la media general de una calidad tremenda. Seguramente una veintena serian medalla, y cuatro habrán llegado a oro.

Primeras reses en llegar al cortijo.

Los marranos no faltaron y también fue un buen número el que llego al cortijo, destacando tres bonitos macarenos. Los comentarios denotaban la clase de montería que se había dado en Campo Alto, y de nuevo salio a relucir el magnifico y duro trabajo realizado por gestor y propiedad para conseguir resultados de la magnitud de los obtenidos en estos dos últimos años.

Hubo una media muy destacada en el tapete final.

Desde aquí dar la mas sincera enhorabuena a José Manuel, Nino para los amigos, por el buen trabajo realizado como gestor, y es que el fruto habla por si solo.

Nino Barrios sonriente posando con unos de los pavos cobrados en Campo Alto.

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