REHALA

"Rehala" nace con la idea de dar auge en la red a un mundo tan autentico y tan bonito como es el de la REHALA de monteria. Por medio de este blog se pretende dar a conocer a todo aficionado al mundo de la caza y los perros,las rehalas que monteria tras monteria realizan esa labor tan poco valorada pero tan imprescindible en nuestras agrestes sierras.

UNA REHALA

No hay verdadera montería sin perros. Cuando se montea de verdad, es decir, con todos los elementos que el caso requiere, y entre ellos, y en lugar preeminente, varias rehalas punteras, éstas lo van diciendo todo. Lo van diciendo todo al que sabe escuchar, que no es fácil. Si sabe escuchar, aunque le haya tocado un puesto en que, por mala suerte, no haya tenido vista sobre el terreno, se habrá podido dar perfecta cuenta -siempre y cuando los perros sean de calidad- de todo cuanto ha sucedido en el día. Desde la hora en que se soltó hasta en la que se terminó la batida:de si ha habido interés o no, de si se ha tirado bien o mal, de si la caza ha corrido en dirección que convenía, de si se ha vuelto o de si no ha salido. En fin, de todo se habrá enterado y bien poco será lo que le puedan contar los que han tenido la suerte de presenciar el conjunto.

Veinte Años de Caza Mayor. Conde de Yebes.

EL PERRO DE REHALA

El buen perro de rehala, sea cualquiera su clase, desde el puro podenco envelado y peliduro al de padres desconocidos y tipo inverosímil -que los dos pueden ser de punta-, requiere, entre otras, las siguientes características principales: fuerza, coraje,perseverancia, vientos y dicha. A cuál de ellas mas importantes, y si no las reúne es un perro incompleto.

Veinte Años de Caza Mayor. Conde de Yebes.

sábado, 4 de julio de 2009

Siluetas

Hay formas, siluetas, perfiles, contornos o trazos tan característicos que determinan personas, animales, plantas o simplemente cosas. Son una serie de caracteres que nos hace identificar, sin lugar a dudas, que es lo que representa un esbozo.

Ayer, al llegar casa encontré por casualidad el siguiente dibujo. Se trata de un podenco, de nuestro podenco, el andaluz, el español, el nuestro. Es este el can que tanto nos apasiona a los que disfrutamos con su quehacer entre jaras y lentiscos, los que vibramos con su latir, con su buscar incansable o con su singular belleza plástica.

Dedicad un minuto a observarlo: sus orejas envelás, su cola arqueada, sus fuertes apoyos, sus poderosos pechos o simplemente la energía y vitalidad que trasmite. Un espectáculo.

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