REHALA

REHALA

Por medio de este blog se pretende dar a conocer a todo aficionado al mundo de la caza y los perros,las rehalas que montería tras montería realizan esa labor tan poco valorada pero tan imprescindible en nuestras agrestes sierras.

UNA REHALA

UNA REHALA

No hay verdadera montería sin perros. Cuando se montea de verdad, es decir, con todos los elementos que el caso requiere, y entre ellos, y en lugar preeminente, varias rehalas punteras, éstas lo van diciendo todo. Lo van diciendo todo al que sabe escuchar, que no es fácil. Si sabe escuchar, aunque le haya tocado un puesto en que, por mala suerte, no haya tenido vista sobre el terreno, se habrá podido dar perfecta cuenta -siempre y cuando los perros sean de calidad- de todo cuanto ha sucedido en el día. Desde la hora en que se soltó hasta en la que se terminó la batida: de si ha habido interés o no, de si se ha tirado bien o mal, de si la caza ha corrido en dirección que convenía, de si se ha vuelto o de si no ha salido. En fin, de todo se habrá enterado y bien poco será lo que le puedan contar los que han tenido la suerte de presenciar el conjunto.

Veinte Años de Caza Mayor. Conde de Yebes.

EL PERRO DE REHALA

EL PERRO DE REHALA

El buen perro de rehala, sea cualquiera su clase, desde el puro podenco envelado y peliduro al de padres desconocidos y tipo inverosímil -que los dos pueden ser de punta-, requiere, entre otras, las siguientes características principales: fuerza, coraje, perseverancia, vientos y dicha. A cuál de ellas mas importantes, y si no las reúne es un perro incompleto.

Veinte Años de Caza Mayor. Conde de Yebes.

viernes, 17 de julio de 2009

Una portada

El año pasado a principio de temporada, Alfonso Roldan, fotógrafo y colaborador de la revista cazadores, y yo estuvimos en nuestras labores, echando una mano a la querida revista en una de las monterías de "Monteros del Sur", concretamente en "El Cerro del Fraile", una de las primeras manchas de cada temporada de esta peña cordobesa.
Alfonso, acompañó a Joaquín Borland y entró monteando con los perros. Yo, me fui al puesto con Rafael Borland. Echamos un día magnifico y disfrute muchísimo siguiendo en todo momento el transcurrir de la montería y para colmo cuando Joaquín dio cara con sus berrendos en nuestro puesto levantó un marrano que salio como alma que lleva el diablo. Por supuesto lo fallamos, pero el lance mereció la pena y ver como Rafael disfruto viendo el buen hacer de sus "borlanes" capitaneados por su Joaquí fue algo que nunca olvidaré.

Arriba os adjunto la portada que resultó de aquella jornada en "El Cerro el Fraile".

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