REHALA

"Rehala" nace con la idea de dar auge en la red a un mundo tan autentico y tan bonito como es el de la REHALA de monteria. Por medio de este blog se pretende dar a conocer a todo aficionado al mundo de la caza y los perros,las rehalas que monteria tras monteria realizan esa labor tan poco valorada pero tan imprescindible en nuestras agrestes sierras.

UNA REHALA

No hay verdadera montería sin perros. Cuando se montea de verdad, es decir, con todos los elementos que el caso requiere, y entre ellos, y en lugar preeminente, varias rehalas punteras, éstas lo van diciendo todo. Lo van diciendo todo al que sabe escuchar, que no es fácil. Si sabe escuchar, aunque le haya tocado un puesto en que, por mala suerte, no haya tenido vista sobre el terreno, se habrá podido dar perfecta cuenta -siempre y cuando los perros sean de calidad- de todo cuanto ha sucedido en el día. Desde la hora en que se soltó hasta en la que se terminó la batida:de si ha habido interés o no, de si se ha tirado bien o mal, de si la caza ha corrido en dirección que convenía, de si se ha vuelto o de si no ha salido. En fin, de todo se habrá enterado y bien poco será lo que le puedan contar los que han tenido la suerte de presenciar el conjunto.

Veinte Años de Caza Mayor. Conde de Yebes.

EL PERRO DE REHALA

El buen perro de rehala, sea cualquiera su clase, desde el puro podenco envelado y peliduro al de padres desconocidos y tipo inverosímil -que los dos pueden ser de punta-, requiere, entre otras, las siguientes características principales: fuerza, coraje,perseverancia, vientos y dicha. A cuál de ellas mas importantes, y si no las reúne es un perro incompleto.

Veinte Años de Caza Mayor. Conde de Yebes.

jueves, 25 de febrero de 2010

Los Bonales (Almodóvar del Campo, Ciudad Real)

Los Bonales se localiza en el término municipal de Almodóvar de Campo, uno de los términos más grandes de España, y es que gran parte de la cara norte de Sierra Morena pertenecen a este municipio manchego. El acceso a la finca desde Córdoba se realiza por la carretera de Almadén, cogiendo por Alamillo y siguiendo dirección hacia Brazatortas.

El día se esperaba terrible, daban agua desde la tarde anterior y por todos los medios aseguraban que difícil era que no nos mojáramos. Cargados de moral y con un buen madrugón en las espaldas nos plantamos allí Jorge y yo. Era la última de la temporada y confiamos en poner un bonito broche final al curso 2009/10.
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José Miguel Sánchez junto a su sobrino Sergio preparando el sorteo.

José Miguel, "El Anchoa", nos citó en el cortijo de la finca a las nueve. Allí mientras saludamos a unos y otros, degustamos unas buenas migas que ayudaron a espabilar. El tiempo parecía que aguantaba y aunque por Alcaracejos nos cayó una buena, allí aunque nublado, no caía ni gota. Salimos fuera y estuvimos comentando la mancha que se echaba. Era el segundo de los golpes que se le dan a la finca, la primera mancha se dio bastante bien, esta segunda se esperaba algo más floja.
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Vicente Merino, Antonio Sánchez de Puerta y Juan Francisco, perrero de Vicente.
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Antes de comenzar el sorteo, las advertencias. Se hizo especial hincapié en que se trataba de una montería a marranos, en la que los venaos y los corzos se respetarían. El sorteo se dividió en dos montones de sobres, los de andar y los de no andar. Los primeros solían ser buenos, pero claro, andar había que andar de verdad. Detalle que no pudo con la comodidad de muchos monteros que no dudaron, a pesar de que pudiera ser más flojo el puesto, en meter la mano dentro del montón de los "no cómodos".

Diego García Courtoy tuvo buena mano en el sorteo.

El rezo sentido y triste. Durante el mismo se recordó a un familiar de José Miguel y al Carri, buen amigo de muchos de los allí presentes que desgraciadamente nos dejo el día anterior. Poco tardamos en organizar nuestra armada, la primera en salir, y tomar dirección hacia la mancha. Camino de las posturas pudimos ver como algunas de las rehalas esperaban ya en sus sueltas, lejanas a la mancha a batir, en una estrategia para intentar remeter.

Momento del rezo en Los Bonales.

Entre las muchas rehalas citadas para la ocasión la de Eduardo Cadenas, la de Juan Fernández de Mesa, la de Mari Carmen Prieto, la de Manolo Pérez, la de Blesa, la de Diego García Courtoy, la de Vicente Merino, la de Juan de Dios Pliego, la de Santiago del Moral o la de Madueño, entre otras.

Berrendo de Vicente Merino, divisa y collarín de la cencerra rojo.

La armada discurría por un cortadero que iba desde la cuerda hasta el sopie. Al número uno iría yo, a pocos metros de la tela que cerraba por la cuerda. En el dos, Jorge, a pocos metros de mi y viéndonos. Se agradece tener al lado un amigo, al que si vemos tirar seguro que nos alegramos de su fortuna. El hecho de poder verlo fallar también tiene su guasa.

Manolo Pérez, Bernardino, Javier Fragero y Manolo Pérez hijo perfectamente pertrechados.

El puesto era muy cerrado, el tiro debía ser al salto y muy intuitivo. Desde la tira que marcaba el puesto hacia la tela, menos de cuarenta metros. Algún pino con muy mala leche se situaba justo en medio del cortadero. Pobre, pensé, en caso de entrar un marrano iba a tener muchas papeletas de llevarse un tiro. En la otra dirección una única verea, pues la siguiente era más de Jorge que mía. El aire soplaba fuerte, pero la lluvia seguía respetándonos.

Puesto número 1 del Cortadero.

La mancha se cerró pronto, en menos de lo esperado los primeros perros daban cara pegados a la tela. Eran unos podencos canelas con divisa naranja y goma verde, una de las rehalas de Alamillo. Que desilusión que no fueran los Mellis Romero con sus perros, desde que me comentó "El Anchoa" que por nuestras posturas montearían rehalas del pueblo, tenia la ilusión de que fueran los de divisa azul y roja. Otra vez será.

Podenco colorao de una de las rehalas de Alamillo por el cortadero.

Al poco de cruzar los primeros perros por el cortadero siento una ladra en mi dirección y pegada a la malla. Poco tardaron en pasar una pelota de cinco o seis venaos que malleando huían de la mancha, ninguno destacaba. La emoción de la carrera y lo cerrado del puesto me hicieron entrar en calor y olvidarme del desagradable viento que además de molesto no me ayudaba nada a sentir el monte.

Con la llegada de los perreros al cortadero momento de cambiarse de lado, aviso a Jorge que aprovecha para hacerme una visita y charlar. Como no podía ser de otra manera estuvimos bromeando un rato hasta que el latido de un perro provocó que nos recolocáramos. Un bonito y prometedor vareto cruzó entre los dos.

Vista del número 1 del Cortadero en dirección hacia el sopie.

Tiros se sentían pocos, quizás el aire evitaba que los escucháramos pero esperaba algo más, la verdad. Por nuestra armada no cruzó ni un marrano, reses si vimos en varias posturas destacando un precioso venao que le entró a Juan Vilela en uno de los puestos que pegaba al sopie. Algún corzo también se dejo ver.

Detalle en la puerta de la furgoneta de la rehala de Vicente Merino.

Recogimos pronto, los perros habían pasado ya y estaba comenzando a caer agua. No nos habíamos mojado en toda la mañana, no era cuestión de ponerse como una sopa cuando eran ya casi las tres. Le dimos parte al postor en el carril que atravesaba la armada por mitad y tomamos dirección hacia el cortijo. Lo primero acercarse a José Miguel y contarle los pormenores del puesto. Le gusta que le contemos con pelos y señales como ha ido el día. En mi opinión, detalle importante que se echa de menos y que se agradece que le interese a todo buen capitán de montería. El Anchoa lo es.

Divisa azul y naranja, podenco berrendo de Juan Fernández de Mesa.

La comida estuvo muy bien, el cochifrito de Los Pedroches y el potaje ayudaron a recuperarse, sobretodo a alguno como Javier Fragero que llego con la cara desencajada después del "paseo" que tuvo que darse hasta su postura. Los marranos fueron llegando al cortijo, el resultado más o menos el esperado, unos quince cochinos, destacando un par de machetes.

No tardamos en salir de allí, todavía quedaba un buen paseíto hasta tierras cordobesas y la tarde se estaba poniendo fea. Antes de despedirnos de los allí presentes, a muchos no los veré desgraciadamente hasta la próxima temporada, me acerque a buscar a Pepillo Fragonetas, perrero de Diego García Courtoy. Gracias a Dios había vuelto ya al monte después del susto que le provocó una mala caída echando Suerte Alta.

7 comentarios:

  1. Fin de la temporada.. qué pena!

    A criar cachorros señores..

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  2. Rory, te doy la enhorabuena por este blog que has montado, y que a todo montero y apasionado de la monteria, nos ha encantado.
    Te conozco desde nuestras juergas por la escuela de agronomos con edu prieto, perico rojas y patricio.
    Te insto a que no pares de escribir tus andanzas monteras que hay gente que la sigue.

    Un saludo.

    Paco Pellicer.
    Ingeniero Agrónomo

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  3. Muchas gracias por tu comentario Paco. Me alegra que te haya gustado el blog.
    Espero seguir relatando mis andanzas durante mucho tiempo y que sigais participando.

    Un abrazo,
    Rorry Barbudo.

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  4. Rorry, tu como siempre saliendote..!! como se nota que eres prefesional en esto de la pluma. Un verdadera crónica de una monteria si señor!! Enhorabuena. Un saludo muy cordial amigo.

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  5. Rorry este año no te quejaras de que no te has mojado eh caballero , bueno espero que nos vemaos ahora que ha terminado los tiros. Aunque ya se por donde te gusta moverte de fiesta granuja.
    Saludos y como siempre en tu line del 10.
    Aguilera

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  6. Muy buena entrada y mejor contada, con algo distinto a lo que normalmente se cuenta, sobretodo el detalle y conocimiento de rehaleros y perros.

    Felicidades y con tu permiso hago un enlace a mi blog.

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  7. Muchas gracias Juan Eugenio por participar. Un saludo y animo con ese blog amigo.

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